Autores: Manuel Lemos y Jorge Sergio
Colaboración: Roberto Vales
El gaitero Xosé Manuel Budiño acaba
de publicar un nuevo disco bajo el nombre de Home. En él
sigue montrándonos su faceta más inquieta dentro
de una música folk contemporánea con sonidos variados
dentro de estilos tan dispares y al mismo tiempo cercanos que
proporcionan inteligencia a un panorama a veces falto de ideas
y empalagoso. Los redactores de Todofolk nos
reunimos con él para desmembrar esta grandiosa obra. Tras
haber aparecido en los Magazines Ritmos del Mundo
e Interfolk, en ya la puedes leer en nuestra
web, en este caso en su versión completa.
¿Tú haces una música Folk
Fusión, como otros muchos músicos, pero le añades
un toque contemporáneo. La gran pregunta: ¿Qué
pretendes aportar a la música folk?
Tengo serias dudas sobre si hago música folk, celta, jazz,
fusión… No se exactamente qué es lo que hago.
Yo creo que hay una base muy clara, que es la música tradicional,
donde me crío y donde aprendo esos códigos. Con
15 años estoy por el Festival de L’Orient, ahí
descubro otras películas, otros universos, poco después
empiezo a mezclarme con músicos de jazz, de rock, de pop,
de todos los estilos. Entonces creo que, al final, la música
que haces no sabes exactamente qué es, pero en mi caso
creo que tiene una base importante de la música tradicional.
Por lo menos intento que huela y que haya colores de la música
de Galicia.
Tu último disco se llama Home (“Hombre”) ¿Por
qué este título?
Bueno, puede tener muchos significados. Somos conscientes de
que en cuanto salga fuera de nuestras fronteras, para ellos será
“Hogar”. Entonces, nos cuadraba muy bien, porque al
mismo tiempo “home” es ese hombre viajero (este disco
es el fruto de año y medio de gira por cuatro continentes)
entre esas diferentes culturas, razas, pero que al mismo tiempo
también es esa “casa”, es ese hogar en el que
nos sentíamos en cada viaje que hacíamos, ya fuera
en Libia, México, Bulgaria. Cada vez que nos íbamos,
lo hacíamos con una sensación de que habíamos
encontrado una nueva casa allí, por la gente, la amabilidad,
descubrir esas culturas, la comida, los olores… Cuando llegas
a México todo huele distinto, en Buenos Aires igual, en
Marruecos no te digo nada… Entonces creo que ese título
era perfecto para este disco.

¿Haces versiones de música tradicional o utilizas
la música tradicional para crear tus composiciones?
Normalmente no utilizo nunca la música tradicional para
mis discos, salvo cosas muy contadas. En el primer disco había
algo, en el segundo hay medio tema que es una melodía tradicional,
en el tercero hay unos pequeños samples y en este hay una
melodía que sí que es tradicional y que nació
de la forma más espontánea. Estaba a la puerta de
la Casa das Crechas en Santiago, en pleno verano, con Davide,
que es quien hace las voces y las percusiones en directo conmigo.
Yo le estaba comentando: “Davide, tenemos que montar un
tema tradicional para directo, me apetece mucho, uno de los que
tú cantas aquí, en las foliadas” y justo ahí
me dijo “a ver si te gusta este, una muñeira vella”.
Entonces saqué el móvil y lo grabé a capella,
y un día jugando en casa, con los equipos, metí
la melodía en pro-tools y empecé a jugar. Al cabo
de dos meses llamé a Davide, que vino a casa, conectamos
las máquinas, el micrófono y ¡a por ella!…
la preparamos exactamente en el mismo tono que él le cantó.
Así fue todo el arreglo, y cómo nació un
tema nuevo, que se llama Vía Sacra 3, que es la dirección
real de la Casa das Crechas. Ese es un guiño a la música
tradicional, aunque nunca lo hago en los discos, pero en este
me apetecía mucho y, de la forma en que fue concebido,
fue tan fresca y vitalista que me dije “este tema, para
el disco”.
Siempre has sido un músico al que le ha gustado experimentar
en sus discos. Tus experimentaciones siempre han sido progresivas,
¿Cómo ves la evolución de tu música?
Bueno, ahí está Paralaia, un disco de hace 10 años,
en el que recuerdo haber llevado todo mi estudio, en el coche,
a otro estudio en Madrid. Recuerdo perfectamente cómo estaba
todo sincronizado, las claquetas… Era un disco que estaba
perfectamente hecho, y hubiera podido ser todo lo electrónico
que me hubiese apetecido en ese momento, pero eché el freno
de mano, lo pensé bien y me dije que no era el momento,
que el primer disco debería ser música que pudieses
escuchar después de diez años y siguiera pareciendo
fresco y atemporal. Es un disco totalmente acústico, sólo
hay un bajo eléctrico y tocado de una forma muy especial.
Arredor fue otra historia, un disco quizás más de
fusión.
En Zume de Terra, el tercero, ya comienzo con las máquinas
en el estudio a probar cosas, usar samples de música grabada
hace 50 años, cosas de Alan Lomax, un psicólogo
americano que, viajando por los 50 pasó por Galicia y que
descubrió aquí otro universo. De hecho hay un documental
muy apetecible para tenerlo en casa, del reencuentro en Galicia
50 años después, con la misma gente con la que grabó
incluso algunas tomas, recordando a Alan cuando estuvo él
en Galicia. Entonces me apetecía mucho tocar ese palo,
una música que yo no había escuchado nunca y que,
de repente, llegó a mis manos y me alucinó, me dije,
“esto es una bomba”. Muchos temas nacen a partir de
esos pequeños fragmentos, de esos samples. Este disco creo
que es otra evolución, donde (aunque ya en Zume de Terra
tenía mi propio estudio y podía grabar todo en casa)
fue todo mucho más abierto, lógicamente tienes más
experiencia. Busqué las primeras tomas al grabar, para
mí es importantísimo.

Cuando haces una grabación y estás acostumbrado
a hacerlo en un estudio, tienes 20 ó 30 días para
grabar todo un disco y juegas a contrarreloj siempre, tratas de
hacer el máximo número posible de tomas, para luego
elegir la mejor. Pero ya desde el disco anterior, desde Zume de
Terra, mi intención era todo lo contrario, grabar todo
a la primera toma. Colocas previos, micro, haces una prueba, para
ver cómo va todo y luego haces la segunda toma, que realmente
es la primera, y creo que eso es una clave de todo lo que quiero
hacer en los discos. En este disco, Home, es todo a la primera
toma. El primer músico en venir creo que fue Jacky Molard
, él tenía el disco y las melodías como 15
días antes, y en su caso tocaba en prácticamente
todo el disco, melodías complicadas. Él no necesita
partituras, sólo la música y, como nos vemos cada
3 ó 4 años, siempre te queda la duda de si traerá
aprendidas las melodías o no. Llegó a casa, y mientras
yo estaba todavía colocando todo, el micro, etc, asegurándome
de que todo estaba preparado, el primer toma, Ortegal, ya se lo
había zampado de una sola toma, no me dió tiempo
ni a disfrutar de verlo, no grabé ni una sola toma más
de Ortegal. Eso hace que puedas “picar” a todos los
demás músicos según van viniendo. Esa es
un poco la tarea del productor, mantener un ambiente cordial y
en que te tengas guardado el hacer que ellos toquen a la primera
toma. Al siguiente músico, Paco Charlín le puse
la toma y le dije que era lo que había grabado Jacky, y
le dije que lo había hecho a la primera. Al siguiente músico,
Paulo Borges, el pianista, exactamente igual. De hecho, todos
los músicos lo hicieron a la primera. Hicimos un documental
de todo el proceso de grabación. Cada vez que llegaba un
músico a casa, venía el cámara con el realizador
y sólo podían grabar las primeras tomas, porque
no había más, y eso se ve luego en el documental.
Desde luego es una maravilla, el poder trabajar así con
todos los músicos. Es un disco muy fresco, donde se notan
esas tomas a la primera. Lógicamente ellos se lo traían
muy trabajado de casa, aunque tampoco con mucho tiempo. Luego
aparecieron muchos amigos, y hay cosas inesperadas, como la de
Jorge Pardo. Recuerdo que era en Marzo o Abril, cuando estaba
haciendo un concierto en Cangas, al lado de Moaña, con
su trío. Yo fui a verle y cuando, después del concierto,
estaba volviendo a casa, me sonó el móvil y era
Tomás, un amigo de Jorge Pardo, que me comentó si
quería volver a Cangas, porque estaba junto a Jorge en
un local. Dí media vuelta al coche y al final acabamos
a las 4 de la mañana. Entonces me dijo que le encantaría
participar en este último disco. Le dije que por supuesto
y al mes siguiente grabó un tema en el que me dejó
alucinado, Ollos de Sal. Así he conseguido unir a gente
como Paco Charlín, que hizo la carrera de contrabajo en
Boston, con Xoel López, de Coruña, que hace Pop,
con Jacky, que hace otra película diferente, con Jorge
Pardo, que no hace falta hablar de él, Con Carlos Castro
(del grupo Fia Na Roca)…

Jorge Sergio, Manuel Lemos, Xosé Manuel
Budiño, Roberto Vales
Hablando de colaboraciones, hay dos de ellas que se ve que repiten
durante tu carrera, que son Mercedes Peón y Kepa Junkera.
¿Qué aportan para que suceda esto de que colaboren
tanto contigo?
De Mercedes, hay tantas cosas que hablar… Es como una enciclopedia
andante. Yo la conocí, creo que en un Festival Da Cidade
Vella, en Santiago. Creo que fue una de las primeras ediciones.
La conocí con ese derroche de voz encima de un escenario
y le propuse que hiciese la voz para un tema de mi primer disco.
Recuerdo esos momentos ilusionantes, estando yo en Madrid, empezando
a grabar el disco, cuando ella me llamó desde Galicia para
decirme que ya tenía la letra. Me la cantó por teléfono.
Eso ha sido siempre a lo largo de todos mis discos, en el segundo
también, y en este último hice “Inmaterial”
pensando también en su voz. Le dije que el tema era para
ella, lo adapté a su tonalidad y fue una locura poder contar
de nuevo con ella.
A Kepa le conocí hace muchos años, creo que en
Lugo, en San Froilán. A los dos meses ya me llamó,
para que fuese a Donosti, a grabar con Oskorri, y a partir de
ahí ya colaboré en otros discos que él iba
haciendo, luego hubo muchos conciertos juntos, mucha carretera…
Como hacía 10 años que no colaborábamos en
un disco mío, le llamé, y al momento aceptó.
Mercedes y Kepa eran dos colaboraciones con las que me apetecía
mucho contar.
Antes hablabas de Jorge Pardo. Imagínate un tema con un
solo de gaita y otro solo de saxo. ¿Se entenderían
bien los dos instrumentos?
Sí, completamente. Yo soy total admirador de lo que hace
Jorge, tanto con los saxos como con las flautas. Es otro de los
monstruos de primera línea, como Jacky Molard. Además
tengo muchísimas ganas de que se conozcan, porque aunque
tocan juntos en un tema, aún no se conocen. Les hablé
a cada uno del otro, y espero poder tener a los dos en alguna
presentación o en algún festival.
Permíteme que me detenga un momento en el tema que cierra
el disco: Imos Dj. Con este título parece que estamos delante
de un tema donde se mezcla el dance y el folk, sin embargo es
el tema más folk puro del disco. ¿Qué pretendías
con este título?
Realmente es el tema trampa para cerrar el disco, de hecho tenia
dudas si utilizarlo para cerrar o para abrir. Es un tema de corte
tradicional, de hecho es una jota tocada con gaita, tambor y pandereta
y si no lo lees en inglés inmediatamente estas diciendo
imos (vamos) de jota y no imos (vamos) deejay.
El mano a mano entre los dos instrumentos
de este tema (La Gaita y La Pandereta) es brutal. ¿Cómo
nació este tema? ¿Qué nos puedes decir de
la parte de la Pandereta?
La tocó Xosé Lois (músico gallego). Yo lo
llamé para que tocara el bombo y el tambor pero no sabia
que también tocaba la pandereta y realmente fue él
quién me lo propuso. Me dijo: la toco un poquito ¿un
poquito? ¡Lo hizo de una manera suprema! En este tema además
el tambor está a la izquierda, la pandereta a la derecha…de
hecho en la mezcla final no quise ponerlo todo muy al centro como
se hace normalmente sino que quise diferenciar una cosa de otra
como realmente se hacia hace treinta años con los grupos
de música tradicional que ponían una gaita a la
izquierda otra a la derecha etc.
¿Cómo es tu manera de crear? ¿Gira todo
entorno a la Gaita o la Gaita gira alrededor de los otros instrumentos?
Depende del momento y de lo que tenga en la cabeza. En el estudio
tengo 50 instrumentos y un tema puede nacer con una guitarra,
de hecho muchas melodías nacieron con este instrumento,
otras con un simple teclado, otras con gaita, con una flauta…o
cantando directamente.
Volviendo a las colaboraciones destacaría una por no estar
relacionada con el folk sino más bien con el pop: Xoel
López del grupo Deluxe. ¿Por qué él?
Me di cuenta que estaba llamando a la gente que realmente a mi
me apetecía por que me dicen muchas cosas. Con Xoel tenemos
amigos en común, nos conocemos de hace unos años
y siempre estaba lo de hacer algo juntos flotando en el aire y
de repente me dije que este era el momento y este era el disco.
Tenia a Antón Reixa agarrado para que me hiciese una letra
y cuando la leí me dije que esta era perfecta para Xoel
y entonces se lo digo a él y para adelante. Él estaba
muy animado y con muchas ganas de hacer un tema en gallego y así
nació todo.

¿Crees que si el folk contase con colaboraciones del pop
y del rock tendría más ventas y más fama?
Eso es indudable pero yo nunca persigo eso. Yo necesito que todo
lo que hago y que quiero plasmar en un disco nazca de una forma
natural. Utilizar más colaboradores de estos estilos y
después hacer una campaña de publicidad en ese sentido
no lo hice en ningún disco mío y nunca lo haré.
No necesito eso, necesito hacer la música que me gusta
y colaborar con la gente con la que me siento cómodo.
¿Existiría, de hecho, un peligro
si se mezclase demasiado el mundo del pop con el Folk? ¿Habría
una pérdida de identidad?
Hay muchas apuestas por ese lado. Muchas propuestas han funcionado
y otras se han quedado en el camino, pero ¿por qué
no? Yo creo que hay que estar muy abierto a todo siempre y cuando
sea de una manera muy natural. Yo nunca lo haría por que
no lo necesito pero ya se han hecho cosas en ese sentido y que
han funcionado muy bien, con una muy buena producción y
con muy buenos temas.
Vas a comenzar una nueva gira por muchas partes del mundo.
¿Qué te gustaría que el público guardase
de la experiencia de verte a ti en directo?
Yo lo que quiero es que una persona por el hecho de gastarse
su dinero en una entrada y ocupar una butaca bien sea aquí,
en Bulgaria, Líbano, Siria…baile y se lo pase bien
con mi música. Qué le saque el mayor rendimiento
posible al hecho de ir a verme.
¿Te sientes un poco embajador de la música de Galicia
en el mundo?
¡Buf! Es muy complicado cuando sabes que en Galicia hay
tantos y buenos músicos. Yo creo que cada uno es embajador
de su propia música. Lo que pretendes es llevar lo que
has creado para transmitir emociones.
¿Cómo surgió la colaboración con
el sello discográfico gallego Falcatruada para publicar
este último disco?
Yo tenía claro que quería que este disco lo sacase
la mejor casa discográfica para este disco, que seria una
compañía que pudiese colocarlo en Internet, en todas
las tiendas de la red.
Publicada originalmente en los Magazines Ritmos del
Mundo e Interfolk.
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